Horas Proféticas
[...] Esa noche no pude dormir, por algún extraño ataque de curiosidad deseaba de verdad conocer el rostro de aquél tipo y no exactamente para golpearlo sino para examinarlo, de verdad quería saber porqué tanto misterio con él.
En la escuela…
- No puedo creer que un forastero te haya ganado hermano –me dijo sin tono de burla Servando.
- Ya sé, no tienes idea de las ganas que tengo de verle el rostro.
- Sí, claro, más bien golpear su rostro –se reía Carlos.
- Pues resulta extraño pero no, sólo quiero saber quién es –les dije imaginándome mi expresión de pensamiento perdido.
- Con suerte regrese este fin de semana –sugirió Servando.
- Eso espero –contesté.
Ese día tenía una clase extra para subir puntos en algunas materias así que por desgracia tenía que quedarme después de clases.
Entré a la sala de estudios un poco tarde ya que por estar comiendo se me pasó la hora.
Cuando entré ya no había lugares vacíos, sólo uno, a lado de una chica que no conocía ni me parecía haberla visto antes y me senté a lado de ella.
Me pareció bonita pero no le presté mucha atención, el asesor dio instrucciones para que trabajáramos en parejas un proyecto que ayudara a la escuela, tendría que ver con al menos dos materias, el mejor sería premiado, nos darían tres semanas para realizarlo pero había que utilizar el tiempo de esa clase por parejas y a mí me tocaría la chica desconocida.
- Hola, supongo trabajaremos juntos, soy Sarime –me saludó con cortesía.
- Oh sí, yo soy Alonso, no recuerdo haberte visto.
- Es cierto, soy nueva, llegué hace una semana y como tengo que ponerme al corriente en la escuela, necesito esta clase extra.
- Pues, mucho gusto compañera, espero desarrollemos un buen proyecto –claro buscando siempre la manera educada de tratar a una mujer que conoces. Soy genial.
- Sí, pero no nos conocemos, primero debemos abrir la mente para hacer un buen proyecto ¿no crees?
- Tienes razón –intenté no mostrar mi perplejidad, la chica era muy directa y me gustaba incluso me atrevía a decir que su actitud era linda.
- ¿Primero las damas?
- Estás en lo correcto Sarime.
- Bueno pues a mí me gusta la gente que toma riesgos para obtener las cosas, que nunca se rinde, tiendo a brindar mucho mi confianza, no soy difícil de entender, soy algo sensible y si hay algo que me apasiona son los misterios.
- Genial –no sé si en ese momento no tenía nada que decir o realmente ésta palabra lo describía todo. Creía que esta chica tenía algo que la hacía… especial.
[...]

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