miércoles, 18 de abril de 2012

¿Qué ves en mi?


¿Qué ves en mi?
Aquel día que por vez primera nos encontramos accidentalmente me llamaste a ti, sin una palabra, sin un ruido, con una simple mirada misteriosa ferviente por ser descubierta.
El destino nos hizo amigos, solías hacerme reír, ponerte celoso, darme los mejores consejos, mismos factores que hicieron poco a poco naciera el amor, no faltó demasiado para enamorarme de ti. Me sentí la más afortunada cuando perdiste que fuera tu novia; imposibilitada para decir no.
Muchas personas llegaron a preguntarme ¿Por qué é? ¿No crees que eres demasiado para él? ¿Realmente te quiere igual? Al principio ignoraba toda esa clase de preguntas hasta que el tiempo cambió su comportamiento, ya no solía ser el chico tierno, amoroso y amable que era conmigo, yo sabía que no era por otra mujer pero ante la clara obviedad su amor se acabó hacía mi, la inexistente correspondencia de sentimiento o tal vez algo que nunca existió, me dolía tener que hacer la prueba de fuego…
Pensé que lo aguantaría, que mi necesidad por estar con el me mantendría pero no lo soporté.
¿Qué ves en mi? –le pregunté mientras mirábamos el firmamento de una manera monótona.
¿Eh? –respondió distraído.
¿Qué ves en mi? Cuando me miras, ¿qué piensas?
Que eres una gran chica a la que quiero mucho.
¿Quieres saber lo que yo pienso de ti?
Sí.
Que eres el chico más maravilloso que pude conocer, al que necesito, que por ti vi cosas que antes no veía en el mundo, que me roba suspiros y que además amo, pero es demasiado bueno para ser real, tu no me correspondes claramente.
Eso es… perdón.
Nunca encontrarás alguien como yo –casi derramé una lágrima.
Ni lo pretendo, pero, es que no sé qué me sucedió.
Yo sí, no me quieres, al menos no como yo a ti.
Claro que sí, acabo de decir…
Que me quieres, yo te amo –me dolió recordar.
Perdona.
Ya lo hice, ahora debo irme. Adiós –comencé a andar.
Espera –pidió desde atrás.
¿Sí? –volteé a verlo.
Antes de que te marches… a pesar de que no supe ser el chico que esperabas tu tienes una chispa especial, no la desperdicies ni dejes que alguien te cambie.
Justamente eso hago.
Lamento haber…
Adiós.

Hay muchas cosas que duelen y golpean el alma pero ese dolor se acaba y si no terminamos con el se convierte en sufrimiento del que jamás aprenderemos, ¿para qué sufrir? Los que no valoran lo que somos nunca lo harán y es mejor un dolor por arrancar una ilusión que morir en vida con eterno sufrimiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario