El F R Í O y un
corazón C Á L I D O
Era una noche
fría, no me gustaba, no el clima sino estar a plena nevada sentada en la
banqueta de la avenida principal sola. Estaba pensando en todo lo que me llevó
a estar en ese instante justo ahí, un año lleno de borrascos, poco camino
plano, no me quejaba pero nada me dejaba del todo feliz, sentía frío mi corazón
porque sabía que no todo era culpa del destino sino es que sólo mía,
probablemente no muchas buenas y maravillosas cosas me rodeaban pero había una
inmensamente importante que no había tomado en cuenta; yo estaba sentada en la
banqueta de la avenida principal, sí, mi aura estaba envuelta de vida y
mientras ésta existiera mi corazón no estaría frío, ni sólo, mi temperatura en
esta vida humana es cálida, los pequeños grandes detalles de mi entorno debían
ser más importantes que la tormenta.
Me levanté con
una gran sonrisa en el rostro al haber pensado todo esto cuando de pronto vi
que la silueta de una persona se acercaba a mí, era él.
-
¿Qué haces aquí?
¿A caso no hace mucho frío? –me preguntaba con su habitual voz seductora y
hermosa.
-
No tengo frío,
mi corazón es cálido, tengo mucho más de lo que quisiera y eso me basta.
-
Te amo.
-
Yo te amo
también.
Todo culminó con un
tierno abrazo mientras caminábamos juntos de la mano a la reunión de familias o
más bien a la calidez de mi ya olvidado frío.

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