miércoles, 30 de noviembre de 2011

Horas proféticas [Capítulo VII]

Horas proféticas



[…]
Ella intentó hablarme pero no quise escuchar nada, porque en ese momento realmente no había nada, no sentía nada, no imaginaba nada y no sabía que pensar.
Esa noche dormí pesadamente, tuve un sueño que inmediatamente supe sería mi futuro, en él estaba con Sarime pero su madre parecía sólo utilizarme, entonces no significaba nada más que debía alejarme pero… ¿estaba enamorado?
Entonces vi a Samantha a lado de mi cama con montones de hierbas intentando hacer hechizos o conjuros y di un brinco… despertando.
Tenía que empezar a confiar en mí mismo, no en las supersticiones si no en construir mi futuro no lo que se supone debe pasar.
Entonces tal como en el sueño:
{En la escuela…
-          Hey tú, Alonso –me llamaba el creído del salón, nunca me cayó bien el este tipo llamado Francisco, pero lo soportaba por llevar la paz –¿Vas hoy a los arrancones? –conocía perfecto mi respuesta.
-          No, me dedicaré a otras cosas y a pagar el golpe de la noche pasada.
-          ¿Seguro? Te presto mi coche.
-          Segurísimo mi hermano –casi pude saborear mi sonrisa}

Confía en ti mismo, crea tu destino y no vivas lo que debe ser si no lo que quieras que sea.

FIN.

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