miércoles, 30 de noviembre de 2011

Horas proféticas [Capítulo V]

Horas proféticas


[…]
-          Alonso hacía tiempo que te buscaba –dijo la madre de Sarime, como si hubiéramos dejado de vernos y este fuera un encuentro. Ella aún era joven.
-          ¿Ah sí? Yo no la recuerdo.
-          No nos habíamos presentado pero alguna vez te vi, mucho gusto soy Samantha.
-          Mucho gusto –no supe si eso fue afirmación o pregunta.
No me había dado cuenta que Sarime se sentó en el sillón y poco después me invitó a hacerlo igual pero guardó completo silencio.
-          Alonso, tú tienes un don que no haz descubierto –hablaba como si tuviera una profunda sabiduría acerca de mi.
-          ¿Cómo sabe usted de eso?
-          Eso no importa, lo que importa es que conozco todo de ti.
-          Si importa, todo esto me tiene fuera de lugar.
-          Tú ni nosotros somos como los demás ¿sabías que con tus sueños construyes el futuro? Y obviamente lo presagias.
-          Señora lo que dice es absurdo.
-          Sabes que digo la verdad, tan sólo basta con recordar tu último sueño, ¿a caso no te tiene de cabeza? Y si eso no te es suficiente, recuerda tu niñez, tus pesadillas, siempre se acercaban a la realidad pero gracias a tus padres no eres supersticioso entonces no creíste en ti mismo.
Esto no estaba pasando, ella sabía todo de mí, acerca de todo acertaba, en poco tiempo el miedo se apoderaría de mi ser.
-          ¿Qué quieren de mí? –creo que esta vez me dirigí a ambas.
[…]

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